Hermanos Santaolaya. Otra vez la piqueta.

Tal vez no fuese más que el último vestigio de un antiguo almacén de frutas. Una simple fachada de ladrillo, pero que, al menos para mi, tenía un especial encanto. Siempre soñé con que tal vez fuese restaurada y convertida en cualquier cosa, pero respetando ese frontal de estilo fabril que tanto me gustaba. Pero no, finalmente la dichosa piqueta se la ha llevado por delante, rememorando aquellos malditos años en los que Valladolid perdió gran parte de su patrimonio histórico en pro de...

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