Salir de la zona de confort (y volver a volar)
A veces cuesta arrancar. Esta vez me está costando bastante. Hace dos semanas que “estoy de viaje” y todavía no me siento de viaje. Estuve demasiado tiempo en Buenos Aires y me acostumbré a mi pequeña rutina porteña: escribir y editar el libro, mirar por la misma ventana hacia los mismos edificios...