Comodín

Lo mío con Valparaíso no fue amor a primera vista (léase claramente: “no fue”). Aunque parezca raro (considerando que soy excesivamente enamoradiza de los lugares), no sentí mariposas instantáneas como con, por ejemplo, ustedes-ya-saben-quién. Me habían hablado tanto de Valpo que esperaba entrar en estado de shock amoroso apenas lo viera.

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