Viajar en chapa por Mozambique
Ya había leído en los libros que me inspiraron para lanzarme a mi pequeña aventura africana que una de las cosas que pondría a prueba mi paciencia sería el transporte. Describían decenas de estaciones -o simples paradas en el medio de la nada- de autobuses o trenes donde los horarios brillan por su ausencia y los vehículos se mueven a impulsos, los que marcan sus anárquicos pasajeros. Así es África, donde todo ocurre sin leyes físicas -y apenas humanas- que regulen a sus habitantes. Pero si...