Tíbet (V): Camino del Everest
No es solo vivir la emoción de sentarte al pie de la cumbre más alta del planeta; es también experimentar la falta de oxígeno, el frío, imaginar el sufrimiento y la dureza del ascenso, sentirte pequeño ante el mundo. La belleza rocosa de aquel páramo fronterizo es inigualable por su bastedad, y el camino a seguir para llegar hasta allí es igualmente merecedor de los más sentidos calificativos. Todo belleza, todo grandiosidad, todo naturaleza salvaje. Vamos camino del Everest. Partiendo desde...